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Prólogo a Psicoanálisis extramuros, de Silvia Bleichmar

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La infancia y la adolescencia ya no son las mismas.
Por Silvia Bleichmar
 
Seminario en Buenos Aires: Psicoanálisis y sexualidad, hoy. Alteraciones en la teoría y en la clínica - Por Yago Franco
 
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Silvia Bleichmar (1944-2007)
Una teoría de los orígenes.
El Psicoanálisis de niños a la luz de la Metapsicología.
Por Alicia Leone
Psicoanalista.Coordinadora del Área de Infancia de ASAPPIA
alicialeone10@gmail.com
 
“Si la humanidad se quedara sin psicoanálisis (…) no sólo quedaría despojada de un conjunto de descubrimientos sobre el ser humano de los siglos XIX y XX sino del campo de conocimiento y del método más importante que se ha generado para la apreciación de las determinaciones de la creación y producción humanas en el sentido más amplio del término” [1]

A partir de los movimientos teóricos del psicoanálisis rioplatense en la década del 70 se genera un impasse en el campo del psicoanálisis de niños; la existencia de diversas posiciones teóricas que suponen paradigmas diferentes respecto al inconsciente y al sujeto mismo, el ingreso del estructuralismo barriendo con la noción de historia tensa en especial el campo de la clínica con niños en el que se juega de manera central la conceptualización de inconsciente (estructurado al modo de un lenguaje/ existente real; origen endógeno o exógeno de la pulsión; etc.) al momento de definir los modos de intervención. El método debe adecuarse al objeto y éste debe ser definido en su especificidad: ¿se trata de un síntoma, formación de compromiso entre instancias que nos pone en el terreno del conflicto…o de modos de estructuración diversos que requieren otras formas de intervención, ya no la interpretación? Varios analistas emprenden la tarea de revisar los principios fundamentales de la técnica y por lo tanto, de la teoría.
En este trabajo sobre paradigmas destaca de manera relevante la obra de Silvia Bleichmar [2] que relanza el psicoanálisis de niños al ponerlo a prueba en su correlación con la Metapsicología, tomaré algunos ejes de su obra, a modo de puntos de partida para quien quiera adentrarse en su producción, corporizada en libros, artículos, ponencias y una página web generosa de su pensamiento.

En uno de sus artículos [3], Silvia Bleichmar expresa el temor de que el psicoanálisis implosione a partir de sus contradicciones internas y propone “abandonar los elementos obsoletos y realizar un ejercicio de recomposición de la dosis de verdad interna que posee”. A esta tarea se aboca desde una triple perspectiva de la obra freudiana: problemática, histórica y crítica, a partir de considerar que “Las contradicciones no pueden ser eludidas porque es el modo que asume en lo real el objeto mismo: objeto (el inconsciente) que se sustrae en la medida en que se lo conoce.” Hacer trabajar el psicoanálisis es la propuesta central, desatrapándolo del eclecticismo y el dogmatismo , en una lectura en problemática de la obra freudiana.

Trabajo del Psicoanálisis se llamó la revista que funda en México y luego ese nombre dará marco al seminario que dicta desde 1996 hasta el 2007, lugar no sólo de transmisión sino espacio simbolizante en el que desarrolla su pensamiento, siempre en el horizonte del diálogo con otros [4]. La noción de trabajo es solidaria al método freudiano, desde el cual la clínica es el lugar de comprobación, de “falsación popperiana” de la teoría, no el lugar de producción teórica.

A partir de un trabajo teorético riguroso en relación a la conceptualización del inconsciente [5] considera que “…es un existente cuya materialidad debe ser separada de su conocimiento: existió antes de que este conocimiento fuera posible, y el descubrimiento freudiano implica su conceptualización, no su invención.” [6]

Fundación del inconciente y represión originaria

Retomar la hipótesis freudiana por la cual la represión funda la diferencia entre el sistema Inc y el Precc-Cc supone que el inconsciente tiene tiempos de fundación y esto lleva a poner en el eje de la investigación emprendida a la represión primaria, considerada por Freud en su sesgo de requisito lógico para explicar la represión secundaria, mecanismo princeps en la producción de síntomas.

Desde la propuesta de “…redefinición de la neurosis en la infancia partiendo de la concepción de un sujeto en estructuración” [7] que supone tiempos reales, cercables, de dicha estructuración, postula la represión originaria, por cuanto su característica central es fundar la tópica; antes de su establecimiento serán otros destinos pulsionales los que se hacen cargo de la defensa. La represión originaria tiene dos aspectos, uno es que produce la separación entre consciente e inconsciente, otro es que sepulta aquellos representantes de la sexualidad que no tienen transcripción y forman los elementos nucleares del inconsciente.
Sus tesis principales acerca del inconsciente son [8]:

- Realismo del inconsciente y signos de percepción. La alucinación primitiva reinviste la huella de una vivencia, la cual implica una articulación de signos de percepción (productores de simbolización al crear una materialidad nueva). “…esta realidad psíquica es efecto de un objeto exterior, que proviene de un tipo de realidad que es del orden de la sexualidad humana, pero que en su implantación pierde toda referencia a este exterior (…) Tomando la huella como residuo de esa experiencia, es investida en la alucinación primitiva y constituye el embrión de toda simbolización posible (…) pero no es simbólica de nada, porque no remite más que a sí misma”. [9]

- Heterogeneidad representacional, en un sistema de transcripciones. “… el aparato psíquico no se limita a dos modos básicos de representaciones (representación-cosa y representación-palabra), sino que coexisten fundamentalmente en el inconsciente distintos modos de simbolización que implican, siguiendo a Freud por supuesto, desde representaciones-palabra reprimidas hasta representaciones que se sostienen al modo de lo arcaico, vale decir, que no pueden tener transcripción lenguajera o que no pueden alcanzar significación”. [10]

- Represión originaria como operatoria fundante de la tópica, con tiempos lógicos, desfallecimientos, dificultades en su instalación respecto a una o varias corrientes pulsionales, desmantelamientos por traumatismos severos,…etc.

- Pensamiento sin sujeto , el pensamiento antecede al sujeto “…la realidad psíquica es del orden de un pensamiento sin sujeto (…) Esto quiere decir que en los orígenes del aparato psíquico esta realidad es del orden de lo presubjetivo, y después de la constitución del inconsciente, del orden de lo parasubjetivo.(…) “…estas representaciones, siendo el efecto de inscripciones que se producen en el tiempo, no son históricas porque no están atravesadas por la categoría del tiempo”. La representación es el átomo de la vida psíquica.

-Origen exógeno de la pulsión, por decaláge de lo biológico: subversión de lo autoconservativo.

Esta conceptualización del inconsciente como no existente desde los orígenes, conteniendo inscripciones que pueden transcribirse (o no encontrar modos de retranscripción) y no son simbólicas aún cuando están en el origen de la simbolización, estructura abierta a lo real, remite a otros conceptos como: traumatismo, paradigma indiciario, historia significante, intervenciones simbolizantes, simbolizaciones de transición… O sea, tiene profundas consecuencias en el modo de pensar la clínica y, por lo tanto, los modos de decidir las intervenciones del analista. [11]

La consideración metapsicológica de lo originario y esta pesquisa y conceptualización de los tiempos fundacionales del sujeto psíquico vertebrará toda su obra. Para el psicoanalista, la infancia “Es el tiempo de instauración de la sexualidad humana y de la constitución de los grandes movimientos que organizan sus destinos en el interior de un aparato psíquico destinado al aprés-coup, abierto a nuevas resignificaciones y en vías de transformación hacia nuevos niveles de complejización posibles.”

El diagnóstico se relaciona entonces con : “Cercar los momentos de la represión originaria, pero también sus avatares, sus insuficiencias , sus desigualdades o sus fracasos, es entonces jalonar los tiempos constitutivos del inconsciente y de sus contenidos fantasmáticos, jalonamiento que en el niño es de importancia decisiva para la práctica (a diferencia de lo que ocurre en la cura del adulto ) porque en la elección del dispositivo terapéutico es determinante saber si uno se sitúa antes o después de la constitución del inconsciente “ [12] y la intervención analítica en tiempos de constitución psíquica, y/o en momentos de desestructuración, se transforma en intervención simbolizante, posibilitadora de producir algo nuevo. La idea de neogénesis es solidaria a un aparato abierto a lo real y sometido al traumatismo [13], y al concepto de metábola (J.Laplanche), dando cuenta de que entre aquello que ingresa y la producción psíquica hay un proceso de descualificación y cualificación que hace que cada producción sea singular, no homotécica a lo ingresado al psiquismo.

El otro humano y los orígenes del psiquismo

El encuentro entre el “cachorro humano” y el adulto es radicalmente asimétrico, por cuanto el bebé cuenta sólo con montantes biológicos adaptativos y el adulto es un sujeto con inconsciente, que opera sobre la cría desde la intersección de dos sistemas presentes en los modos de ejercicio de la función materna:

- uno que opera bajo los modos del proceso primario, en el que se despliega la sexualidad infantil reprimida originariamente, desde el cual inscribe una excitación que desconoce (pulsación primaria). Esta excitación devendrá fuente pulsional, efraccionando el cuerpo biológico por líneas libidinales.

- y otro sistema regido por el narcisismo, constelaciones representacionales organizadas al modo del proceso secundario, tanto preconscientes como reprimidas secundariamente.

La madre parasita sexual y representacionalmente a la cría, generando la subversión de lo autoconservativo e inscribiendo, en el proceso de los cuidados, excitaciones inevacuables que son exigencias de trabajo psíquico y condición necesaria para la complejización del aparato psíquico (necesaria pero no suficiente). La sexualidad humana no nace en continuidad con lo biológico sino en decaláge de lo traumático de la excitación imposible de evacuar, la pulsión.

Desde los sistemas narcisistas, la madre propicia las ligazones de la excitación, posibilitando investimientos colaterales, sosteniendo una propuesta identificatoria que posibilitará la unificación narcisista; el narcisismo trasvasante inviste al niño amorosamente ofreciendo un proyecto que sostendrá la posibilidad materna de rehusamiento, en un segundo tiempo, del ejercicio autoerótico que ella misma ha instaurado.

La conjunción de ambos aspectos de la función materna, equilibrando sus efectos, permite que la excitación de las zonas erógenas precipite en el cuerpo erógeno, fantasmatizado y regulado por el principio del placer, constituyendo un primer tiempo de la sexualidad: el autoerotismo. Cuando esto falla, la excitación no ligada desorganiza al modo de un más allá…, excitaciones que no logran regularse, ritmarse, propiciando trastornos funcionales.

A partir de estos desarrollos, se plantean tiempos de fundación de lo inconsciente, de constitución del aparato psíquico. Resulta clarificador diferenciar dos ejes: constitución del aparato psíquico /producción de subjetividad; o sea diferenciar las condiciones de producción psíquica, referidas a los orígenes de la representación humana, sus formas de transcripción y la necesariedad de encontrar destinos en la tópica; de las condiciones de producción de subjetividad, las cuales se relacionan con los enunciados sociales, con lo que hace a la producción epocal del yo.

En forma muy sintética y dejando en suspenso las diferenciaciones que podemos hacer dentro de cada uno de ellos, podemos caracterizar los tiempos de constitución psíquica de esta forma:

- Un primer tiempo de la vida caracterizado por montantes biológicos, atravesado por la necesidad.

- Un primer tiempo de la sexualidad, en el que la parasitación libidinal de la madre trastoca lo biológico, lo subvierte y da origen a la representación humana, introduce un plus traumático que exige complejización psíquica. Implantación de la pulsión, se constituye el autoerotismo.

- Un segundo tiempo de la vida psíquica y primer tiempo del sujeto ; caracterizado por la operancia de la represión originaria y la instauración del yo-representación narcisista ”nuevo acto psíquico” que sepulta la sexualidad autoerótica y da las bases a las identificaciones. El yo se sostiene en un conjunto de enunciados que posibilitan cierta estabilidad del sujeto y están regidos por modalidades lógicas propias del proceso secundario. Silvia Bleichmar diferencia el preconsciente-conciente como modo de operancia de la lógica y el yo como lugar de investimientos narcisistas y sede del sujeto. A partir de estos desarrollos se abren otros muy fecundos acerca de inteligencia y simbolización [14]. El entramado representacional que constituye al yo incluye la identidad de género.

- Un tercer tiempo de la vida psíquica, constituido por la fundación de las instancias ideales y la conciencia moral.

Sólo una vez constituida la tópica podemos considerar posible el síntoma en cuanto formación de compromiso ante el conflicto entre instancias, en tiempos previos o en sus desfallecimientos estamos ante la presencia de trastornos, que requieren intervenciones simbolizantes que posibiliten que las representaciones encuentren su lugar en la tópica.

“El psiquismo infantil se estructura en un movimiento complejo de excitaciones y ligazones provenientes del semejante y destinados a una metabolización que desemboca en posibilidades productivas y resimbolizantes. Los procesos secundarios no se instalan automáticamente, sino como efecto de movimientos identificatorios y ligadores que tienen su origen en las representaciones amoroso-narcisistas capaces de paliar la violencia implicada en la sexualización primaria”. [15]

Tomar en consideración las características del inconsciente, sus tiempos de fundación, el modelo del traumatismo... la lleva a varias líneas de trabajo:

- Reformulación metapsicológica de la psicopatología, en un movimiento reordenador que se constituye en el tema de su último seminario y reconoce antecedentes en toda su producción teorética.

- Propuestas esclarecedoras acerca de la constitución de la sexualidad masculina. [16]

- El Complejo de Edipo desatrapado de lo familiológico y centrado en el rehusamiento del cuerpo del hijo como lugar de goce como tema a ser trabajado.

- Paradigmas que sustentan el trabajo clínico: lo indiciario, el método abductivo.

Psicoanálisis y sociedad

“¿qué tiene hoy para ofrecer el psicoanálisis?, ¿qué puede aportar al sufrimiento humano del siglo XXI? Vale decir, ¿hasta qué punto nuestro pensamiento, nuestras teorías, nuestras maneras de encarar el sufrimiento, nos permite enfrentar los problemas que aborda la subjetividad del siglo XXI?” [17] Responde a esto constituyéndose en activo actor social, considerando al psicoanálisis una potente herramienta transformadora tanto para pensar la subjetividad como para ofrecer modos metabolizadores de los traumatismos que permitan simbolizaciones y disminuyan el sufrimiento. Fiel a esto, cada situación que atraviesa genera intervenciones sustentadas en el análisis de las mismas desde el marco conceptual que sostiene, en un verdadero psicoanálisis extramuros; proponiendo analizadores: Traumatismo y simbolización, Sujeto disciplinado/ Sujeto ético; Límites o construcción de legalidades, riesgo país /dolor país…con una mirada que siempre va más allá de de lo manifiesto y encuentra una posibilidad superadora. [18] Además de su participación en Programas de UNICEF en relación a víctimas infantiles del terremoto de México, en 1985 [19], y de Asistencia al Afectado, en el atentado a la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina) en Buenos Aires en 1994, y múltiples intervenciones en distintos planos de la organización ciudadana, a partir del 2001 su intervención pública es mayor, preocupada por el desmantelamiento subjetivo generado por los modos socio-económicos imperantes.

Sostiene una extensa producción “en diálogo” : libros, seminarios, notas periodísticas, reportajes…son espacios de trabajo, nunca de mera exposición En todos los órdenes de la vida encontramos una propuesta de transformación del acontecimiento en experiencia, de procesos metabolizadores que permitan el no arrasamiento de la subjetividad, la no alienación del pensamiento. Silvia Bleichmar sostuvo este accionar tanto en su obra, su clínica como en su vida y, podemos decir, en su modo de encarar una muerte prematura.

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Notas
 

[1] Bleichmar,S. “La acumulación no necesariamente es riqueza”, en RevistaTopía, Año IX, Nº 27, Buenos Aires,1999
[2] Ver en www.silviableichmar.com Presentación. Entrevista - Reportajes
[3] Bleichmar, S.:”Sostener los paradigmas desprendiéndose del lastre. Una propuesta respecto al futuro del psicoanálisis “En Aperturas Psicoanalíticas" www.aperturas.org , Nº 6 , 2000
[4] www.silviableichmar.com Seminarios. Encontramos los programas de cada año y la primera clase, mostrando el desarrollo de su pensamiento.
[5] Bleichmar, S.: “Lo inconsciente: fecundidad clínica de sus paradigmas”, en Lecturas de Freud. Lugar Editorial. Buenos Aires,1990
[6] Bleichmar, S.: La acumulación no necesariamente es riqueza, en La subjetividad en riesgo., Topía ed. Buenos Aires.
[7]Bleichmar, S .En los orígenes del sujeto psíquico...Amorrortu editores. Buenos Aires.1986.(Tesis doctoral)
[8]Como otros conceptos de la autora, profundizarlos excede los límites de este trabajo. Invito a revisar otros textos , publicados muchos de ellos en su web
[9] Cf. Las formas de la realidad
[10] Bleichmar, S.: La psicoterapia analítica como forma de producción simbólica. Conferencia. Jornada sobre “Cambio psíquico”. Montevideo 2004. www.silviableichmar.com Artículos.
[11] Bleichmar, S.: Clínica psicoanalítica y neogénesis. Amorrortu ediciones. Buenos Aires. 2000
[12] Bleichmar, S .En los orígenes del sujeto psíquico. Amorrortu editores. Buenos Aires 1986
[13] Bleichmar, S .Clínica psicoanalítica y neogénesis...Amorrortu editores. Buenos Aires 2000
[14] Bleichmar, S.: Inteligencia y simbolización. Una perspectiva psicoanalítica. Paidós Buenos Aires, 2009. En base al seminario de 1998.
[15] Bleichmar, S .Niños atípicos-Niños psicóticos. n/A Nº 7
[16] Bleichmar, S.: Paradojas de la sexualidad masculina. Paidós. Buenos Aires. 2006
[17] Bleichmar, S.: La psicoterapia psicoanalítica como lugar de producción simbólica. Conferencia Montevideo 2004
[18] Ver Entrevista a S.Bleichmar, por Emilia Cueto, en El Sigma (web) También en “Silvia Bleichmar. Superar la inmediatez. Un modo de pensar nuestro tiempo.” Ediciones del CCC, Buenos Aires.2009. Ofrece un recorrido por la vida, la obra y la intervención de una intelectual en la polis, en sus propias palabras.
[19] Bleichmar, S. : Psicoanálisis extramuros-Puesta a prueba frente a lo traumático , Editorial Entreideas, Buenos Aires, 2010

 
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