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Relaciones fraternas: vínculos indisolubles
Por María Rosa Cerdá
 

El presente escrito intenta algunas reflexiones sobre los vínculos que se construyen entre padres e hijos y, en especial, entre hermanos/as. Se articulan aportes teóricos con el fin de dar cuenta de la complejidad de la temática fraterna, los que se ilustran con algunos relatos de hermanos/as célebres cuyos vínculos estuvieron impregnados de ternura, rivalidad, violencia, sumisión, entre otros sentimientos. No se intenta abarcar totalmente dicha temática sino presentar un desarrollo, ilustraciones acerca de los matices y abrir interrogantes.

Fratria deriva del griego Phratria, que significa sociedad íntima, hermandad, cofradía. Según la Antropología Cultural, es un tipo de agrupación social, constitutiva de la tribu, que reúne a varios clanes distintos y bien individualizados, pero que a la vez mantienen entre sí unas ciertas y específicas relaciones funcionales. La relación en sí constituye un espacio de pasaje entre el grupo familiar y el grupo de pares. En ese sentido, es un vínculo intermedio, una construcción psíquica común, una representación intra e intersubjetiva de las relaciones entre hermanos, según Jaitin y otro en “Vicisitudes del vínculo fraterno”. UBA. 2008.

En los escritos psicoanalíticos, cuando se refiere a la relación del niño con sus hermanos, Freud hace hincapié en el natural egoísmo de aquel en sus primeros años y en la relación establecida con sus rivales, en su caso, los hermanos: “(…) Consideremos primero la relación del niño con sus hermanos. No sé por qué suponemos que ha de ser amable, pues los ejemplos de hostilidad entre hermanos  ya adultos se imponen a la experiencia de todos nosotros y hartas veces podemos comprobar  que esa desavenencia viene de la niñez o existió siempre" (1)

En 1922, Freud, se refiere a los celos como uno de los estados afectivos  que pueden considerarse "normales" de igual modo que el duelo. Si los celos están ausentes, ello podría atribuirse al caudal represivo, debiendo analizarse el importante papel que sin duda jugará dicha ausencia en la vida anímica inconsciente  del sujeto. Los celos constituyen  sentimientos primarios hacia el hermano y pueden considerarse, según Freud, “compuestos por el duelo y el dolor por el objeto de amor que se cree perdido, y por la afrenta narcisista (...)”. Estos celos, aunque los llamemos normales, no son del todo racionales porque “(...) arraigan profundamente en lo inconsciente, retoman las más tempranas mociones de la afectividad infantil y brotan  del complejo de Edipo o del complejo de los hermanos del primer periodo  sexual “. (2)

Los celos fraternos, al ser inherentes a la constitución subjetiva, caen bajo la amnesia infantil, pudiendo reaparecer enmascarados en la vida adulta como sentimientos envidiosos o bien contrarrestados, en forma de proteccionismo. Lo más habitual es que, durante la adultez, se muestren de manera opuesta a como se han manifestado durante la infancia, de forma reactiva.

En el texto Poesía y verdad de 1917, Freud tomó “Un recuerdo de infancia” de Johann Wolfgang Goethe, en el que relata el juego de un pequeño con cacerolas y fuentes minúsculas hasta que, aburrido, comenzó a arrojarlas por la ventana, gozoso de verlas hacerse añicos. Ante la aprobación de dos vecinitos, continuó arrojando distintos objetos hasta que un adulto hizo que se detuviera. En ese mismo texto, Freud hace referencia a un paciente que narra haber tenido reacciones análogas, arrojando elementos de la vajilla a su alcance sin discriminar riesgos, por lo que Freud consideró tal reacción como una acción simbólica y mágica, encubridora del fuerte deseo de eliminación del rival. La magia radicaría en el acto de arrojar afuera lo que molesta, lo intolerable, separándolo de sí como operaría la palabra en un insulto. No obstante, Freud consideraba dudoso apoyar la interpretación de una acción infantil en un solo material clínico, por lo que agregó otros relatos de pacientes a la lista. Sus ideas fueron presentadas en la Sociedad Psicoanalítica de Viena, y recibieron los aportes clínicos de otros colegas, los que le sirvieron para reafirmar el tema.

El nacimiento de un hermano pone en jaque la exclusividad como hijo y despierta sentimientos de venganza, sobre todo porque la relación fraterna queda marcada por la imposición de tener que ceder algo de la majestuosidad del lugar y por las diferentes lecturas que los hermanos realizan con respecto a las preferencias paternas sobre ellos, condicionante de los sentimientos celosos, al atenuarlos o intensificarlos. Dichos sentimientos validan la vivencia de no ser el único para el otro, siendo el nuevo hermano el depositario de la culpa por excelencia. Pero hay edades en los hermanos que resultan mucho más funcionales para la adjudicación de la culpa. Un relato sobre Goethe nos ayuda a ilustrar la temática: tanto él como su hermana Cornelia fueron los únicos sobrevivientes de una larga serie de hermanos. La pequeña nació cuando el niño Goethe tenía quince meses; siendo mínima la diferencia de edades, ella quedó excluida como objeto de celos. En cambio, cuando nació su hermano varón Goethe contaba con 3,3 años y sabemos que las pasiones que despiertan los celos son más proclives a aplicarse en los hermanos recién llegados que en los ya existentes. Tales pasiones suelen quedar en la memoria conservadas como recuerdos encubridores.

Winnicott tomó un ejemplo clínico sobre la sintomatología de un niño, posterior al nacimiento de un hermano: “El arribo de un nuevo bebé le hizo tomar aguda conciencia precisamente de esa clase de realidad que le estaba causando una merma de su dicha, a saber su posición de tercero respecto de sus padres (…) Todos los niños encuentran difícil la vida en la medida en que aceptan los hechos, y quizá jamás hubiéramos sabido lo difícil que era la vida para este niño en particular si no fuera que el nacimiento de un nuevo bebé provocó un reconocimiento casi inevitable de la realidad”. (3)

Lacan, en su texto de 1938, La Familia, se refiere al “Complejo de la intrusión” como el “arquetipo de los sentimientos sociales”. Denomina así a la experiencia de celos sufrida por el sujeto ante la comprobación de la existencia de hermanos. Las condiciones de dicho complejo dependerán de la extensión del grupo familiar, de la cultura en la que está inmerso el sujeto y de las contingencias individuales. Estas condiciones variarán de un sujeto a otro porque dependerán del orden de los nacimientos según la ubicación dinástica, anterior a todo conflicto, ya sea como el del heredero o el del usurpador.

Los celos infantiles llamaron la atención desde hace mucho tiempo. San Agustín dijo: “He visto con mis ojos y observando a un pequeño dominado por los celos, todavía no hablaba y no podía mirar sin palidecer el espectáculo amargo de su hermano de leche” Confesiones, I, VII.

Debemos considerar que las reacciones celosas ante la llegada de un hermano pueden tener efectos favorables para el sujeto debido a que lo impulsarán a saber y podrán inaugurar el deseo de investigar. Freud afirmó: ”No son intereses teóricos sino prácticos los que ponen en marcha la actividad investigadora en el niño. La amenaza que para sus condiciones de existencia significa la llegada, conocida o barruntada, de un nuevo niño, y el miedo de que ese acontecimiento lo prive de cuidados y amor, lo vuelve reflexivo y penetrante. El primer problema que lo ocupa es, en consonancia con esta génesis del despertar de la pulsión de saber, no la cuestión de la diferencia de los sexos, sino el enigma ‘¿De dónde vienen los niños’?” (4) La pregunta por los orígenes funcionará como disparador del saber.

La hostilidad fraterna de los años infantiles puede ser conservada en el adulto de modo descarnado o enmascarada detrás de los sentimientos tiernos. Los pacientes adultos suelen relatar vinculaciones con hermanos basadas en el proteccionismo o en un cuidado maternal, descubriéndose en el análisis que vivieron una historia fraterna cargada de hostilidad cuando niños.

Los padres suelen consultar por un niño con manifiesta preocupación por no saber cómo mitigar los sentimientos celosos de sus hijos, no solo hacia hermanos sino también hacia amigos. La pérdida del reino enoja al pequeño sujeto ya que pierde exclusividad, debe compartir, quedando la situación fraterna marcada por un acto de cesión de la majestuosidad de “the baby” - renuncia narcisista por cierto- y por las inevitables preferencias paternas que prolongarán ideales postergados.

El lugar adjudicado a un hijo podrá atenuar o potenciar los sentimientos celosos, pero los celos como tales forman parte de la experiencia de no ser únicos para otros así como son el reflejo del abandono de lugares privilegiados, ingrediente fundamental para la constitución de la subjetividad. Dice Freud: “En la vida anímica del individuo, el otro cuenta, con toda regularidad, como modelo, como objeto, como auxiliar y como enemigo, y por eso desde el comienzo mismo la psicología individual es simultáneamente psicología social en este sentido más lato, pero enteramente legítimo” (5)

La concepción acerca de los lugares psíquicos puede arrojar luz sobre cómo la relación fraterna presenta variaciones a lo largo de la vida de un sujeto. En una de las cartas a Romain Rolland, Freud describió un recuerdo propio que databa de 1904. Encontrándose sobre la Acrópolis contemplando el paisaje, se sintió invadido por una serie de dudas que lo asombraron. Es así que preguntó a su hermano- “¿entonces todo esto existe efectivamente tal como lo aprendimos en la escuela?” Acto seguido le pregunta si recuerda el camino que hacían para ir a la escuela todos los días y le comenta: “¡Y ahora estamos en Atenas, de pie sobre la Acrópolis! ¡Realmente hemos llegado lejos!” (6). En el mismo texto, recuerda a Napoleón quien, al ser coronado emperador, le dijo al hermano:” ¡Qué diría nuestro padre si pudiera estar presente!”. Ambas situaciones dan cuenta de la presencia fraterna en su función de legitimar, acompañar y sostener las vivencias infantiles, a modo de alianza, como un facilitador del recuerdo, debido en parte al camino que han recorrido juntos, a los padres compartidos y a la posibilidad de referirse a situaciones íntimas que serían intransferibles para un tercero, que no ha transitado lo mismo.

Como se menciona al comienzo, se ilustrarán estos conceptos con algunos ejemplos de vinculaciones fraternas de personajes conocidos en base a datos biográficos:
Cuenta la historia que Ana Bolena no era tan bella como su hermana mayor, María, a quien generalmente le correspondía educarse en el exterior; no obstante, su padre envió a Francia a la menor, Ana. Ella regresó en 1522, logrando una popularidad considerable en la corte. Las dos hermanas no estaban particularmente unidas; Ana se movía en círculos sociales diferentes, era mucho más ambiciosa que su hermana mayor y parecía más culta y astuta.

Rehusó ser amante del rey, probablemente más por inteligencia y ambición que por virtuosidad, mostrándose desinteresada ante los reclamos amorosos de Enrique, quién finalmente se casa con ella tras divorciarse de Catalina. Al tiempo, Ana le entregó su propio hijo a María para que lo críe, algo muy habitual entre las clases acomodadas de la época, y la ayudó económicamente dado que había enviudado y no contaba con recursos económicos. El caso ejemplifica a una hermana menor que de algún modo se destaca opacando la sucesión de la mayor, influenciada seguramente por el lugar otorgado por su padre. Se infiere además una actitud reparatoria de Ana hacia su hermana.

Cleopatra y su hermana mayor Arsinoe tenían una relación muy conflictiva, nutrida de envidia y malos tratos. Ambas deseaban el trono de Chipre y cuando Cleopatra es desterrada se lleva consigo a Arsinoe, mas por desconfianza que por afecto. Luego de idas y venidas, deslealtades mediante, Cleopatra envía a un sicario a matar a su hermana. Asistimos a la historia de un fratricidio inspirado en los celos y la envidia.

Marie Curie era la quinta hija, la menor, de un profesor de Física y Matemáticas. Polonia se hallaba ocupada por Rusia y su lengua y su cultura estaban proscritas. Sin posibilidades de entrar a la universidad, por ser mujer, María y su hermana Bronisława se involucraron en la llamada “universidad flotante”, organización clandestina que educaba a los jóvenes polacos evadiendo la censura rusa. María hizo un pacto con su hermana: ella trabajaría en Polonia para apoyar sus estudios de Medicina en Francia y, a cambio, Bronisława le ayudaría después a reunirse con ella en París. El pacto fue cumplido. Tras dos años trabajando como institutriz, María dejó Polonia y comenzó sus estudios de Física, Química y Matemáticas en La Sorbona. Ambas hermanas se protegieron mutuamente en un lazo fraterno de complicidad y afecto que ofició de salvoconducto frente a la adversidad.

Entre los hermanos Joyce -según informan relatos de Stanislaus sobre su hermano James- Stanislaus era el guardián de su hermano, salvándolo de situaciones de riesgo y siendo su admirador y discípulo. Decía Stanislaus que era difícil tener un hermano genial y tan valorado por sus padres. Sin embargo, era James quien se nutría con las ideas del menor a quien los amigos llamaban “el Sancho Panza “. El propio James solía despreciarlo y engañarlo con promesas de dedicarle sus obras. Descuido y cuidado, amor y odio, violencia y sumisión, mientras el vínculo se mantenía con las características del dominador- dominado. Al morir James, Stanislaus continuó defendiendo ante los biógrafos la reputación de su hermano célebre, perpetuando la función de guardián. En homenaje fraterno llamó James a su propio hijo.

Vincent Van Gogh era el hijo mayor de un pastor protestante, de una familia de bajos recursos. Comenzó a trabajar a los 16 años en una galería de arte. En una de las visitas realizadas a la familia, luego de años de ausencia, inició un verdadero vínculo amistoso con su hermano Theo, quien fuera su único amigo de verdad y con quien se siguió escribiendo hasta su muerte. Vincent ingresó en la Academia de pintura de Bruselas gracias a Theo, aceptando sus consejos y dejándose sostener económicamente por el menor durante largos períodos de la vida. Cuando Vincent se suicidó, Theo se sumió en la locura, muriendo seis meses después. Se observa cómo los hermanos menores que crecen a la sombra de los mayores pueden tener vínculos fraternos de tipo simbiótico.

Los hermanos Gustavo Adolfo y Valeriano Bécquer pertenecían a una familia sevillana, hijos del pintor José Domínguez Bécquer. Además de su obra por separado, conjuntamente escribieron e ilustraron gran cantidad de artículos en revistas y otras publicaciones de la época. Ante la muerte del padre fueron internados en un colegio para huérfanos nobles. Luego fueron adoptados por un tío, y trabaron entre ellos un vínculo fraterno entrañable. Gustavo se dedicó a la literatura mientras Valeriano a la pintura. Valeriano murió y Gustavo lo siguió al poco tiempo. Durante toda la vida, los hermanos tuvieron un vínculo de complementariedad y cooperación, sobre todo en la situación de orfandad, en la que el mayor cuidó siempre de Gustavo. Ejerció una función de sostén del menor quien padecía momentos de profunda depresión.

Florentino Ameghino fue el primer paleontólogo argentino -a pesar de que Italia disputa su origen-. Vivió en Luján, en la provincia de Buenos Aires, siendo apodado “el loco de los huesos”. Su hermano Carlos, menor, constituyó un sostén importante en su vida y uno de los mayores defensores de su obra. Por motivos económicos, Florentino debió abandonar sus largos viajes por la Patagonia y ocupar diversos cargos en la ciudad de La Plata y en Buenos Aires. Sin embargo, quien continuó con las exploraciones fue Carlos, constituyéndose en el principal difusor de la obra fraterna. Su devoción por Florentino alcanzó el máximo nivel cuando renunció a casarse a pedido de aquel, contrayendo nupcias una vez muerto el hermano.

Fiodor Dostoievski fue el segundo de ocho hermanos, proveniente de una familia modesta. Pasó una infancia solitaria, con un padre médico, muy riguroso y de mal carácter, alcohólico y con una madre capaz de introducir el arte y la literatura en el hogar. Ingresó a un pensionado como semi- pupilo con su hermano Mijail, quien no fue aceptado por desaprobar los exámenes. Ambos editaron una revista en 1864 y, al poco tiempo, Mijail falleció. El mayor se hizo cargo de la familia del menor, tarea que no le resultó sencilla debido a sus propias deudas de juego y a su falta de previsión económica. En su obra “Los hermanos Karamazov”, se expresan claramente temas como el parricidio, la culpa, el deseo y la moral. Fiodor fue el hermano mayor destronado al nacer Mijail y jugó en todo momento un rol proteccionista.

El Psicoanálisis considera a la cultura como inhibidora de las pulsiones de meta directa, tornándolas expresiones tiernas. Son ellas las que garantizan las vinculaciones más duraderas, siendo el vínculo fraterno uno de los que permanece siempre y que la cultura moldea a través de las prohibiciones, dotando a la relación entre hermanos de un orden simbólico que lo garantiza. Freud en 1923, en un escrito a S.Ferenczi, dice de éste: “(…) hijo intermedio entre una numerosa serie de hermanos, tuvo que luchar en su interior con un fuerte complejo fraterno” (7). El término es retomado por Luis Kancyper quien lo define como un “conjunto organizado de deseos hostiles y amorosos del niño hacia sus hermanos”. Enumeró cuatro funciones del complejo fraterno:


  • a- sustitutiva, que se ofrece como alternativa de compensación ante funciones parentales fallidas.
  • b- defensiva, manifestándose ante situaciones edípicas no resueltas, por la promoción de sentimientos hostiles generados por los mismos padres, que dificultan los lazos tiernos entre hermanos.
  • c- elaborativa, permite superar y/o elaborar remanentes edípicos o del narcisismo.
  • d- estructurante, el complejo fraterno colabora en la organización del psiquismo y en la inserción socio cultural.

El complejo fraterno está determinado por el interjuego de aspectos narcisistas y edípicos que crean una fantasmática singular en cada sujeto. Kancyper mencionó una serie de fantasías inherentes a la fratria:
1. fratricidas (Caín y Abel). Caín no entabla lazos de solidaridad con Abel. No lo admite como semejante y, por odio celoso, lo mata. 2. furtivas y de excomulgación (Jacobo y Esau). Jacobo y Esau, hermanos mellizos, hijos de Isaac. Esaú nació primero, no obstante, la primogenitura determina enfrentamientos entre ambos para acceder a un acuerdo. 3. de gemelidad (Rómulo y Remo). Es la rivalidad fundadora de Roma. 4. de bisexualidad (mito de Narciso). Narciso, joven hermoso, al cual una predicción le dijo que viviría muchos años siempre que no intentara verse a sí mismo. Admirado por hombres y mujeres, se acerca al agua que lo refleja y muere hechizado por su propia imagen. 5. de complementariedad (Moisés y Aarón) Moisés fue recomendado por Dios para liberar al pueblo hebreo de la esclavitud en Egipto. Aarón era el hermano mayor de Moisés. 6. de confraternidad (reconciliación de José con hermanos). José es uno de los doce hijos de Jacob. Era el hijo preferido de su padre, por lo que es envidiado por sus hermanos, quienes lo venden como esclavo a Egipto. “Así como el Complejo de Edipo -por la prohibición del incesto- inserta al sujeto en el orden cultural, el Complejo Fraterno -por el encauzamiento de las relaciones narcisistas articuladas o no con la conflictiva edípica- lo inserta en el orden social” (8).

René Kaës, en su libro Le complexe fraternel (2008) afirmó específicamente la irreductibilidad del complejo fraterno, es decir que existe por derecho propio. El Complejo de Edipo no sería el único de tal naturaleza sino que incluiría otro complejo nuclear como es el complejo fraterno. Con sus afirmaciones no destrona al Complejo de Edipo, sino que lo descentraliza. Se considera sumamente valioso el aporte de Freud sobre el tema, aunque no lo haya explicitado como lo hizo con otros complejos. Consideró la función sustitutiva del complejo fraterno como alternativa de reemplazo y compensación de funciones parentales fallidas. “El chico puede tomar a la hermana como objeto de amor en sustitución de la madre infiel; entre varios hermanos que compiten por una hermanita más pequeña ya se presentan situaciones de rivalidad hostil que cobrarán significación más tarde en la vida. Una niñita encuentra en el hermano mayor un sustituto del padre, quien ya no se ocupa de ella con la ternura de los primeros años, o toma a una hermanita menor como sustituto del bebé que en vano deseó del padre” (9). Freud dejó en claro que las citadas sustituciones pueden intervenir en la elaboración del complejo de Edipo, del Narcisismo y además constituirse en función defensiva de angustias y sentimientos que, en lugar de ser direccionados hacia los padres, lo son hacia los hermanos.

La huella dejada por la vinculación entre hermanos seguramente va a incidir en las futuras relaciones de los sujetos con sus hijos, con las parejas y con los grupos sociales en los que se inserten. En la actualidad, coexisten nuevos modelos de constitución familiar, influenciados por el avance de las nuevas tecnologías, al servicio de la reproducción: sexualidad y procreación ya no poseen un vínculo indisoluble. En las nuevas familias se accede a formas diferentes de ser padre y de ser madre. Estas nuevas configuraciones familiares -que incluyen hermanos de vientre subrogado, por inseminación, por clonaciones, con madres sustitutas-  así como los casos de hermanos adoptivos, entre otros, abren nuevos interrogantes. Se suma el caso puntual de nuestro país con los lazos entre los hermanos restituidos a sus familias de origen, hijos de madres y /o padres desaparecidos, habiendo permanecido en hogares sustitutos, sin saberlo en su mayoría, que requerirán de una investigación exhaustiva. Roudinesco afirma: “(…) tengo la impresión de que la familia es eterna, que no está en peligro, que su riqueza consiste al mismo tiempo en su anclaje en una función simbólica y en la multiplicidad de sus recomposiciones posibles” (10).

Ahora bien, algunos sujetos se consideran hermanos, usualmente denominados hermanos putativos, estableciendo un vínculo profundo y duradero sin conexiones sanguíneas, pero de tono tiernamente fraterno, sin carácter incestuoso y en general comparten situaciones de la vida en la que se acompañan y respetan. Freud, en 1926, se dirigió a los miembros de la Sociedad B'nai B'rit diciendo: "Mis queridos hermanos", aludiendo seguramente a la fraternidad como aquella de los compañeros de ruta. Consideramos que la situación de consanguinidad no es una condición necesaria y única que garantice el vínculo fraterno, por lo cual los hermanos adoptivos pueden establecer vínculos fraternos verdaderos. La relación de hermandad constituye un tipo de vínculo intenso, en comunión, indisoluble y de carácter íntimo, capaz de despertar pasiones como amor y odio, sostén y complementariedad, pero también conflicto y sufrimiento.


Notas


(1) Freud, Sigmund, La interpretación de los sueños, 1900, pág. 260, Obras Completas, Tomo IV, Amorrortu, 1987.
(2) Freud, Sigmund, Sobre algunos mecanismos neuróticos en los celos, la paranoia y la homosexualidad. 1922, pág. 217, Obras Completas, Tomo XVIII, Amorrortu, 1987.
(3) Winnicott, Donald Woods, Acerca de los niños. 1998. pág. 139.
(4) Freud, Sigmund, Tres Ensayos de Teoría Sexual, 1905, pág. 177, Obras Completas, Tomo VII, Amorrortu, 1987.
(5) Freud, Sigmund, Psicología de las masas y análisis del yo, 1921, pág. 67, Obras Completas, Tomo XVIII, Amorrortu, 1987.
(6) Freud, Sigmund, Una perturbación del recuerdo en la Acrópolis, 1936, pág. 220, Obras Completas, Tomo XXII, Amorrortu, 1987.
(7) Freud, Sigmund, Escritos breves, 1923, pág. 288, Obras Completas, Tomo XIX, Amorrortu, 1987.
(8) Kancyper, Luis, La confrontación generacional, pág 74, Lumen. 2003.
(9) Freud, Sigmund, Conferencias de introducción al Psicoanálisis, 1916, pág. 304, Obras Completas, Tomo XVI, Amorrortu, 1987.
(10) Derrida, Jacques, Roudinesco, Élizabeth, Y mañana, qué… , 2002, pág. 46, Fondo de Cultura.


Bibliografia


Calzetta, JJ;Cerda, MR; Paolicchi, G . La Juegoteca. Lumen. 2005.
Derrida,J; Roudinesco,E. Y mañana, qué…Fondo de Cultura. 2002.-
Freud, Sigmund: Obras completas. Amorrortu
Green, A La metapsicología revisitada. Eudeba. 1996.
Lacan,J. La familia. Homo Sapiens 1977.-
Winnicott, D. “Acerca de los niños” Paidós. Buenos Aires.1999.
“Realidad y juego”Gedisa. 1982.-
Hornstein, L Narcisismo. Autoestima, Identidad, alteridad.Paidós.2002.-
Kaës, R. Le complexe fraternel. 2008.-
Kancyper, L. El complejo fraterno. Lumen. 2004.-
La Confrontación generacional. Lumen. 2003.-
Jaitín,R; Kleiman, S. Conferencia Centro de Altos estudios de UBA. 2008.-
Kaufmann, P. Elementos para una Enciclopedia del Psicoanálisis. Paidós.1996.-


 
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