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Desapego
Desapego
Por María Cristina Oleaga
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“La secte, c'est une fleur magnifique au parfum agréable qui vous laisse pénétrer en son sein pour vous donner l'illusion du bonheur. Une fois dedans, le piège se referme. La secte est une plante carnivore.”

“22La secta es una flor magnífica de perfume agradable que los deja penetrar en su seno para darles la ilusión de la felicidad. Una vez dentro, la trampa se cierra. La secta es una planta carnívora.”

Definición de un ex adepto

En otro artículo [1] me he ocupado de la proliferación actual de las sectas. Allí, abordé el problema en su relación con ciertas características del malestar contemporáneo. El acercamiento a la secta, para resumir, como una respuesta posible al imperativo capitalista, superyoico, de ‘gozar sin límite’ y al desconocimiento, por parte de la ciencia, de la singularidad de los sujetos.

La secta se nutre del saber de disciplinas y de religiones orientales, por ejemplo, y aprovecha aquello que da respuesta a temas de auténtico malestar social y/o individual para facilitar la manipulación psicológica de sus miembros. En otra oportunidad podremos detenernos más en la variedad de técnicas que emplea.

Quiero referirme, ahora, a un tipo particular de operación, el ‘desapego’, que impulsa la mayoría de las sectas, religiosas o no, y que instalan fundamentalmente las de orientación religiosa sincrética con predominio de tradición oriental. Enfocar esta propuesta permite entender mejor por qué convocan hoy a tanta gente. Tengamos en cuenta que alientan el ‘desapego’ sobre el fondo del malestar contemporáneo, o sea el de una cultura que impulsa a gozar irrestrictamente, que pretende que la castración no existe y que los objetos de consumo pueden satisfacernos sin pagar ningún precio, más allá del de su costo.

Veamos definiciones de ‘desapego’, figura clave de la captación sectaria, según la predican algunos ‘Maestr@s’ o ‘gurúes’:

“Cuando tenemos apegos emocionales nuestro amor se ve forzado continuamente hacia las personas a las que estamos apegados y de este modo no puede fluir libremente hacia todos. El apego es la muerte del amor ya que lo limita y hace que el corazón se vaya cerrando. El amor ilimitado y desapegado fluye libremente hacia todos y no se ve atado y volcado solamente hacia las pocas personas que están más cercanas a nosotros.”

“El primer obstáculo al que os enfrentáis tan pronto como recibís vuestra realización, es que empezáis a pensar en vuestra familia. (…)Son relaciones humanas y estos apegos son mundanos. (…)Para vuestro ascenso, antes de nada, es importante que no tengáis ningún deseo, excepto el puro deseo. (…) Especialmente en la India, donde la gente está muy apegada a sus familias, este es un gran problema. (…)Intentad separar vuestro puro deseo de vuestro deseo mundano. (…)Deberíamos tener un solo deseo intenso dentro de nosotros: “¿Me he convertido en el Espíritu? ¿He alcanzado mi destino último? ¿He ascendido por encima de los deseos mundanos?”. Purificaos. (…)Desead rendiros a vuestra Madre. No es difícil. Ese es el ego, el último en irse, porque si no, ¿qué rendís? No quiero nada de vosotros excepto que aceptéis Mi Amor. Rendirse significa simplemente que abráis vuestro corazón para aceptar Mi Amor. Sólo tenéis que abandonar este EGO y funcionará. Estoy intentando entrar en vuestro corazón y me quedaré allí definitivamente.”

“… os tenéis que dedicar (a mí) dejándolo todo, con total dedicación y de otra forma no podréis ascender más. Sin preguntas, sin argumentos, completa dedicación es la única manera de poderlo alcanzar.”

“Las preferencias y aversiones individuales se deben sacrificar. El ‘me gusta esto y esto y aquello’ se debe abandonar. Esto no significa que os convirtáis en máquinas pero la esclavitud a este ‘me gusta’ se debe abandonar. La esclavitud a los hábitos se debe dejar. Os sorprenderéis el que una vez que estéis dedicados no comeréis mucho y puede incluso que no comáis nada en ocasiones. Ni tan siquiera necesitáis recordar la comida, no recordaréis lo que habéis comido. Ni siquiera recordaréis dónde dormisteis, cómo dormisteis.”

“El contento de la mente no es fácil de lograr, pues tan pronto como se satisface un deseo surge otro. Los deseos no tienen límite, en tanto permanezcan los deseos, el hombre estará atado al mundo.”

"Se debe cultivar el fortalecimiento del poder del espíritu y limitar el poder de la naturaleza mediante el cultivo del desapego."

“Hoy en día, pueden alcanzar el éxito en cada esfera, mediante sobornos, pero Dios no puede ser alcanzado por medio de trucos o de atajos. A El se puede llegar sólo por el duro camino de la lucha, del desapego y de la ardua disciplina.”

Son sólo algunos ejemplos, tomados de la ‘bibliografía’ de ex adeptos, razón por la cual no daremos los nombres de las sectas involucradas.

Vemos cómo, en estas organizaciones, es explotado el temor de sufrir y de qué modo se ofrece el ‘desapego’ como vía de crecimiento y como remedio contra el dolor. En esta dirección, logran tener un lugar central, único, en el mundo afectivo de sus miembros. Su éxito en la prédica del ‘amor universal’ abstracto se explica porque el amor humano y singular es siempre conflictivo, siempre incluye el sufrimiento. Hay que alejarse del otro pues puede ser una ocasión traumática y es fuente segura de dolor en la pérdida.

Se fomenta el abandono de los deseos, su vaciamiento. En esta sociedad se supone que los deseos se sacian con la adquisición de objetos, para lo cual se necesita dinero. La secta negativiza ese mandato en aras de lograr ganancias y se apoya, para ello, en la angustia de los que no pueden acceder a esos objetos así como en el desengaño de los que los alcanzan sin con ello suprimir la angustia.

Asimismo, el aislamiento que se promueve a través del desapego cumple con la función de evitar conflictos de otro orden. Si no es apropiado recibir noticias desagradables porque dañan la paz espiritual; si lo que acontece siempre sucede por algo o con un fin que es para ‘bien’ y hay que dejarlo ‘ser’; el sujeto se va tornando indiferente a su entorno y encuentra justificación para desresponsabilizarse por su destino y por el de sus seres queridos. Finalmente, el adepto es un ser ‘despolitizado’ en tanto excluido de toda apreciación de la realidad social y sus conflictos, a los que enfrenta con el arsenal de frases hechas que le ofrecen.

En el mismo sentido, se hace toda una cuestión acerca de lo que es bueno comer y lo que no; cómo y cuánto hay que dormir; temas, en fin, ligados a las funciones corporales que son dotadas de una jerarquía digna de mejores causas. Notemos que hacer un mundo de lo mínimo es parte del aislamiento ‘exitoso’ que promueve la secta. Opera para desvanecer los requerimientos del mundo exterior y para asegurar que se premiará con la salud garantizada a los miembros que se ocupen de ella debidamente.


La caída de los grandes relatos, la fragilidad de los ideales que deja al sujeto inerme frente al goce, todo es retomado por la secta en su fabricación de un Ideal a medida: el ‘crecimiento espiritual’, que -no casualmente- tiene tanto éxito hoy. Así, los ideales de la secta satisfacen su propia avidez y, además, dan ‘respuesta’ a una urgencia subjetiva actual: ante lo arrasador del sufrimiento posible, encontrar un refugio que garantice que no habrá ninguno.


Muchos miran a las sectas desde afuera como un fenómeno de rescate de la espiritualidad y las consideran con agrado por su prédica contra las drogas o el alcohol y en favor de cierta ‘pureza’ que se fomenta en ellas. No saben, sin embargo, del ataque a la subjetividad que operan las sectas, salvo cuando un ser cercano ingresa en una.

Freud es un personaje considerado como ‘diabólico’ para muchas de estas organizaciones. Veamos qué dice sobre estos temas cuando se ocupa de estudiar lo que hacen los hombres en su intento por evitar el sufrimiento, tanto el que proviene de fuentes externas como el que se origina en el interior de cada uno.

Así, cuando da cuenta del sentimiento religioso, dice: “Con claros perfiles, sólo hasta el sentimiento del desvalimiento infantil uno puede rastrear el origen de la actitud religiosa.” Sobre este fondo, cuando sopesa el ‘sentimiento oceánico’, el supuesto “ser-Uno con el Todo”, dice que es un intento de consuelo religioso “para desconocer el peligro que el yo discierne como amenazándolo desde el mundo exterior.”

Con cierto humor, toma el relato de un amigo “a quien un insaciable afán de saber ha esforzado a realizar los experimentos más insólitos”, quien le dice que “en las prácticas yogas, por medio de un extrañamiento respecto del mundo exterior, de una atadura de la atención a funciones corporales, de modos particulares de respiración, uno puede despertar en sí nuevas sensaciones y sentimientos de universalidad (…) Aquí se ofrecerían sugerentes nexos con muchas modificaciones oscuras de la vida anímica, como el trance y el éxtasis” Freud confiesa, mediante la cita de un verso de Schiller, que prefiere respirar con gozo ‘en la sonrosada luz’ al espanto que los dioses ‘buscan cubrir de noche y de terror’. (El Buzo, Schiller, 1797) [2]

Cuando se ocupa de las formas que toma el dominio del mundo interno en aras de evitar el sufrimiento que de allí proviene, dice Freud: “Por tanto, interviniendo sobre estas mociones pulsionales uno puede esperar liberarse de una parte del sufrimiento. (…) De manera extrema, es lo que ocurre cuando se matan las pulsiones, como enseña la sabiduría oriental y lo practica el yoga. Si lo consigue, entonces se ha resignado toda otra actividad (se ha sacrificado la vida), para recuperar, por otro camino, sólo la dicha del sosiego.” [3]

El desapego, entonces, como ‘ideología’ viene a dar una envoltura formalizada a la respuesta espontánea de muchos jóvenes para evitar el sufrimiento. Así, pueden otorgar una significación de renuncia elegida a las dificultades para insertarse en la cultura, para cuestionarla, para tener un lugar que no desconozca su particularidad subjetiva.

El sufrimiento humano, la castración, es inevitable. Lo que debe interesarnos es el arsenal de recursos que los sujetos puedan desplegar desde sus posibilidades creativas que incluyen, desde luego y sobre todo, el poder gozar de algo a pesar del tan temido y descalificado conflicto.

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Notas
 
[1] La secta, una respuesta posible al malestar del capitalismo globalizado. El Psicoanalítico, Número 1: http://www.elpsicoanalitico.com.ar/num1/sociedad.html
[2] “¡Qué se llene de gozo
quien respire aquí en la sonrosada luz!
Porque debajo, está el espanto.
y el hombre no debe tentar a los dioses
ni nunca, en el jamás de los jamases, desear ver
aquello que estos buscan cubrir de noche y de terror.
[3] Freud, Sigmund, El Malestar en la Cultura (1930), pág. 73 y pág. 78-9; Sigmund Freud Obras Completas, Tomo XXI, Amorrortu 1987.
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