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The eyes of Herod, 1894. Aubrey Vincent Beardsley (1872-1898)
The eyes of Herod, 1894. Aubrey Vincent Beardsley (1872-1898)
Imagen obtenida de: https://uk.pinterest.com/pin/234609461820396903/
Aperturas del psicoanálisis (*)
Por Mario J. Buchbinder
Médico, psicoanalista. Director del Instituto de la máscara.
mario@buchbinder.com.ar
 

Sinopsis

Realizo un recorte temporal y descriptivo de mi práctica psicoanalítica. Presento un dispositivo en que me propongo trazar líneas sobre un conjunto que se fue constituyendo en el derivar de un grupo de psicoanalistas, que coordino.  Las partes o los subconjuntos se refieren a la teoría – clínica – vincularidad – acontecimientos (conceptuales, de la clínica y de la vincularidad). Los guiones subrayan la interrelación entre las partes.

La potencialidad de ese conjunto se relaciona con que cada uno de los términos incide, sobre los otros y genera, una interdependencia entre estos. Para los psicoanalistas que formaron parte fue significativo. Supongo que puede serlo no solo para los integrantes de ese grupo.

Denominamos al trabajo de los últimos años: “Aperturas del psicoanálisis”. Aperturas junto con temáticas centradas en la fantasía – fantasma y los juegos combinatorios con cuerpo, máscara, transferencia, narcisismo… Relación protoescena, escena y situación clínica.

Connotamos las aperturas en relación a la propia disciplina, a la clínica, lo socio cultural, las instituciones del psicoanálisis. [1]


Cuadro 1  Subconjuntos

Teoría – Clínica –
Vincularidad – Acontecimientos –
 

Introducción

Un magma, una numerosidad acotada, social (Ulloa), reflexiona en tono de psicoanálisis, sobre los textos y la clínica, sobre esa pequeña comunidad, que se reúne un vez en la semana y flexiona sobre sí. Y pretende hacer un corte, construir texto, ensayo, con la ilusión de dejar vivo los diálogos, aunque es sabido lo inefable de ellos.

Comunidad con un objetivo de trabajo, que a su vez es una comunidad “desobrada” como enunciaban Blanchot y Nancy entre otros. Jugada entre la identificación que todo lo unifica y la diferenciación en que el otro es ajeno, aunque esté marcado por la amistad del trabajo.

En ese magma hay momentos que se iluminan y la palabra surge en su verdad y luego se pierde y reencuentra en ese diálogo de varios, de otros, de lo grupal, de la vincularidad.

Parece importante no forcluir, en la descripción, algunos de los acontecimientos que marcan el entrelazado entre la conceptualización y las prácticas de los psicoanalistas, que a veces se los deja afuera de un modo vergonzante. Pero las transformaciones epistemológicas, así como la reflexión conceptual no están desconectadas de los pequeños como de los grandes acontecimientos. Denegarlos no va en favor de las elaboraciones conceptuales ni de los hallazgos de la cura, sino de un empobrecimiento. El concepto de “Aperturas…” también está relacionado con estas consideraciones.

Las aperturas se refieren a un modo de pensar, de ser y actuar, de pensarse a sí misma, de la relación con el mundo y con otros modos. Aperturas, implica cierres, un vaivén, que tiene algo del arte y que oscila entre el dogma, el eclecticismo y la riqueza de ser con otros.

Nos interrogamos sobre la palabra en psicoanálisis. Cuál debe ser mencionada, para ser considerado dentro y qué puede obviarse para poder jugar en un entre, enriquecedor para el trabajo.


Antecedentes

Un grupo de reflexión sobre el psicoanálisis y de supervisión clínica se sostienen durante 12 años con diferentes denominaciones entre otros: “cuerpo máscara y escena”; “en entre-- flexiones del psicoanálisis…”

Una recorrida por los textos freudianos y por otros autores y disciplinas, diversas  denominaciones hasta llegar a la actual y a la definición de estas temáticas.


Antecedentes generales y particulares

Desde su creación, así como en otras disciplinas, el psicoanálisis fue abriendo territorios y cerrando otros. Estableció nuevas prácticas y conceptos. Los cierres favorecieron y ampliaron campos y en otras ocasiones impidieron líneas fructíferas

No quedan desvinculadas estas variaciones, de los cambios epocales. Su creación significó una ruptura epistemológica, que fueron seguidos por cambios significativos en la teoría y la práctica, así como la generación de Iglesias en su interior, que intentaron transformarlo en un dogma y muchas veces lo consiguieron. La lucha entre dogma y creación parece interminable.

Esto ha llevado a interrogarse por el lugar de la palabra, del cuerpo, del juego, de lo individual y de la vincularidad, la locura, la psicosis, la autoridad del psicoanálisis y del psicoanalista, así como de las diferentes profesiones.

Nosotros acentuamos dentro del campo del psicoanálisis la importancia de su creación y de sus creaciones, así como el valor del cuerpo y la palabra, la subjetividad individual y social, la reflexión pura y sus aplicaciones como la sobredeterminación familiar y sociocultural.

En este recorrido me detengo en dos situaciones clínicas, en reuniones de elaboración del grupo de reflexión y  un marco conceptual, que no es uno.


Situación clínica

Pedro, un niño de 7 años, es presentado por una psicoanalista participante del grupo. Es llevado por la madre por “trastornos de conducta”. Relatan que tras la  muerte de un tío que vivía con ellos él comienza a manifestar temores, angustia y retracción. El niño sueña con su tío pero que tenía el rostro de Pedro.
Se enlaza a la pérdida del tío y las pesadillas que sufre en relación con un doble espectral.


El doble como espectro

Relata la terapeuta “una pequeña secuencia: en la que jugaron primero con los palitos chinos y después con apuestas con los dados. Fue duplicando los puntajes, primero no me di cuenta, pero después lo vi: de 10 a 20, a 40, a 80, estaba duplicando. Antes habíamos jugado a la generala y había hecho lo mismo, fue duplicando los puntajes hasta un nivel en que era muy difícil sacar el puntaje final. Y le dije: “¡Cómo complicamos los puntajes! Si seguimos así, vamos a tener que usar una calculadora…”

Ese decir, que oficia de interpretación de la analista, implica la posibilidad de dar un orden, una cierta ecuación, con la calculadora, a la intensidad fantasmática. A su vez denota la necesidad de una operatoria especial frente al baile de los espectros.

¿Qué espectros se estarán desplegando en este “simulacro”? ¿Los espectros del “otro muerto”?
Cómo se simboliza teniendo en cuenta un lugar donde está ausente la metáfora, y está el objeto, muerto, y por otro lado, que en la situación de juego se va construyendo la metáfora.

Es como el andamiaje de los palitos chinos. Que deje de ser ese objeto parásito con todo lo que eso implica y posibilite la metáfora para permitir el correr del lenguaje.


Protoescena

Momentos de esta familia: desde un imaginario donde hay un familiar muerto, un duelo y toda esta “cosa sintomática”, a pasar, en elaboración, al juego metáfora -  metonímica. Hay un concentrado fantasmático que podemos llamarlo protoescena en la que el lenguaje, desde la terminología de Piera Aulagnier, es originario y/o primario.

Es la complejidad entre su fantasía, la corporalidad, el tío muerto, el fenómeno del doble.
Imagina la terapeuta que alguien la ve en el consultorio y piensa que hace cosas de locos. Parece la emergencia de la contratransferencia al modo de una desvalorización. La elaboración grupal brinda continencia como para sobrepasar ese lugar crítico y defensivo.

Vemos  esquemáticamente varios conjuntos: el de la familia, el de la analista y el paciente y el del grupo de psicoanalistas. Adjetivo esquemáticamente porque cada uno de estos conjuntos a su vez contiene otros. Por ejemplo, el familiar con los diferentes matrimonios e hijos.

El doble por un lado es lugar de elaboración, de espejo, de construcción imaginaria y por otro es lugar de angustia persecutoria de “lo real crudo”. [2]


Esther quería escribir. Otra situación clínica

Inquietud de Esther luego de un tiempo de análisis. Inquietud que se enlaza con la del grupo y con los individuos que lo integran. La analista escucha lo efímero del decir y de la existencia. Adquieren dignidad con el otro… Posibilita otro vivir, otro morir.

Esther padece una enfermedad terminal y tras el tratamiento con medicación contrae una cirrosis hepática. Su estado general desmejora, en camino hacia la muerte. En esa situación, le pide a la analista  que la ayude a escribir sus sentimientos a modo de testamento.

La analista presenta esto en el grupo de psicoanalistas y tras diversas consideraciones se concluye como más adecuado, como elaboración colectiva, que la acompañe, como parte del proceso terapéutico, pero que no participe directamente en la escritura.

El deseo de escribir, la imprescindibilidad de Esther en su camino a la muerte, la conexión de la terapeuta en la posibilidad de “desgrabar “ los textos, la revisión en el grupo, la posibilidad del distanciamiento, y la colaboración para la escritura, la coincidencia con el momento escritural del grupo y de quien esto escribe, (la escritura no es sin angustia, luego veremos), el acompañamiento de la analista a la paciente en el camino a la muerte, la escritura como modo de elaborar ese entredicho entre la vida y la muerte. No desgrabar (con su complejidad semántica) abrió, (Aperturas del psicoanálisis) las puertas para la escucha, de eso que emerge, en la relación de inconsciente a inconsciente, apertura a eso no sabido por esos participantes en el diálogo, en la relación de cura, como en la del grupo.

Cuando la psicoanalista  pudo asentarse en la voz del grupo y de su escucha, y acompañar y distanciarse, pudo acercarse más aun a su propia voz, a la “paciente”, en esa respiración entre vida y muerte hasta el momento del espirar.

Ante situaciones existenciales tan intensas, es favorecedor el trabajo en equipo. El grupo acompañó a la psicoanalista, que llevó a dar cuenta de lo conflictivo del pasaje a la escritura. La escritura tiene lo más abstracto del pensar pero simultáneamente lo más concreto de la grafía, de las letras. El cuerpo está presente, está dibujado en la escritura. Como el cuerpo de las letras. Las respiraciones de las oraciones, la connotación de la oración. Algo de la escritura se conecta con el tema de la muerte en relación a la finalización irremediable al terminar un escrito y del testimonio.

Nadie puede sostener un texto, sin darle o simplemente tener, la fantasía de la finalización. Parafraseando a Freud, texto terminable e interminable.
En el grupo resonó el tema de la libertad y al mismo tiempo el acudir a balizas, a apuntalamientos de otros autores.


Las dos situaciones clínicas

La situación clínica del paciente con el espectro del tío muerto y la paciente que quería escribir con su analista, en qué medida no interpretan al grupo (así como un sueño en un grupo terapéutico) en esos recorridos por el fantasma, el cuerpo, la escena, la significación y por el momento del pensamiento del psicoanálisis, de aperturas y muerte.

Cuánto el psicoanálisis es una disciplina muerta o por lo contrario hace presente su vitalidad, ante los desafíos de la contemporaneidad. Algo de lo muerto y de lo vital, transcurre en los territorios del psicoanálisis


Densidad del universo simbólico y conceptual y el diálogo

Hay asombro y alegría por el diálogo y los hallazgos clínicos y teóricos en los encuentros del grupo. Surge la voz de que se estaría refundando la disciplina. No pueden desconocerse las Intensidades transferenciales y cuánto se generan la idealización y la ilusión de completud que constituye un campo imaginario acrítico.

Puede que algo de esto esté jugando, pero, en qué disciplina no hay momentos de omnipotencia y de construcción imaginaria, qué por otro lado, son condiciones de la creación, si es que hay momentos de metacrítica, en que se puede despejar lo “transitorio de lo permanente”.

La densidad del universo simbólico y conceptual en el grupo se transforma en diálogos. ¿No será darle demasiada importancia al grupo? o es que en la elaboración se le da demasiada poco importancia a la presencia del otro y al valor de lo común, de lo comunitario donde se entroncan las elaboraciones individuales.

Un interrogante es, si para poder hablar de estos temas, de lo originario, lo primario y la secundario, no requiere sumergirse en esos modelos de pensamiento  que están en todo ser humano y en los que investigan, como los psicoanalistas, posibilitantes de la elaboración.

Kristeva sugería incorporar más los aspectos psicóticos del analista para la cura. Algo de estos lenguajes no puede dejar de aparecer en la inmersión en la disciplina fundada por Freud.

El análisis de la transferencia forma parte del trabajo de las instituciones. Un punto es el mesianismo en cuanto a un integrante, una teoría o una ideología. Deconstruir el lugar del salvador sin dejar de conservar algunos grados de ilusión. No hay duda de la peligrosidad de transitar esos márgenes, pero así de peligroso es denegarlo o evitarlos pues de hecho algo de lo humano se juega en ello. Me refiero a poder trabajar con los márgenes.


Fantasmas  de lo particular y lo universal. Relatos clínicos (Shakespeare, Marx y Derrida)

La temática del fantasma que introducen dos psicoanalistas en esta exposición, están hiladas con la clínica del grupo y su derivar. En ese derivar son citados diversos autores.

Derrida juega con los fantasmas, en diálogo con Shakespeare y Marx. En Shakespeare cita de Hamlet: “something is out of order” [3],  y de Marx: “Un espectro recorre Europa el fantasma del comunismo”. Cuál es el fantasma en este grupo, en el psicoanálisis, en la contemporaneidad de Occidente y de su crisis.

Este grupo de psicoanálisis ¿podrá hacerse cargo de esos fantasmas, del fantasma de la muerte del padre o quedará atado al fantasma? ¿El trabajo sobre la fantasía no pretenderá hacerse cargo del fantasma de la contemporaneidad, así como el fundador del psicoanálisis algo tuvo para decir de su época?

En la situación clínica, la deconstrucción de la protoescena y de la escena, pueden generar condiciones para otra relación con los fantasmas. En diversos momentos del grupo, aparecen como contención imaginaria y simbólica la mención al arte y la literatura como: La pintura de las cavernas, “La danza” de Matisse, “Oda a un ruiseñor de John Keats”, el comentario y el poema de Borges. Parece como si con esto se intentara “poseer” aquello que la discursividad no puede terminar de hacer.

Este último párrafo se relaciona con la afirmación de Adorno [4]: “Para el conocimiento discursivo lo verdadero aparece sin disfraz pero no lo puede poseer; en cambio el conocimiento que es el arte lo posee, pero como algo que le es inconmensurable”.

Cuando dice que aparece sin disfraz, también podría decirse sin máscara. Pero sabemos que el conocimiento discursivo también tiene sus máscaras aunque no lo puede poseer. El arte si los posee. Cuando afirma que es inconmensurable se refiere a la relación entre lo singular y lo universal. En la relación terapéutica aspectos del arte, de la poética, se hacen presentes en el diálogo y en el juego con el paciente. Hay algo del no saber que el analista debe poder aceptar y que en parte se le escapa, no sólo al paciente. Cuando la terapeuta dice de la necesidad de la calculadora, da pie al instrumental, a la posibilidad y también al lugar de la castración.

Solos no podemos, sólo con la máquina de calcular, quizás, dilucidar el espectro que nos / los atenaza.


Singular plural

La clínica se consolida en la relación con los otros de la situación grupal.
Lo individual, lo singular de la práctica se transforma en plural. Me refiero a los otros, a las teorías, a las ideologías, a la cultura, a las disciplinas, a las intervenciones. Tomo el sintagma, singular plural, de Nancy. Creo que describe y abre a las problemáticas del psicoanálisis en esta contemporaneidad.


[*] El actual Seminario de "Aperturas del Psicoanálisis" deviene de un trabajo grupal dedicado al estudio investigación y supervisiones clínicas, iniciado en 2004. Varios artículos son publicados en forma individual por los integrantes del grupo con un título o subtítulo en común: “Aperturas del Psicoanálisis”. Creación y coordinación: Dr. Mario J Buchbinder.  Co-coordinación: Lic. M. Cristina Pausa.



 
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Notas
 
[1] El actual Seminario de Aperturas en Psicoanálisis deviene de un trabajo grupal dedicado al estudio investigación y supervisiones clínicas, iniciado en 2004.
Varios artículos son publicados en forma individual por los integrantes del grupo con un título o subtítulo en común: “Aperturas del psicoanálisis”. Creación y coordinación: Dr. Mario J Buchbinder.  Co-coordinación: Lic. M Cristina Pausa
[2] Protoescena: hay en ella  un cuerpo parcial o fragmentado, marcada por lógicas del proceso originario y primario, establecen una relación particular entre la palabra, los objetos y el cuerpo.
[3] Es homólogo a aquello que enunciaba Caetano Veloso: “algo está fuera de orden/ en el nuevo orden mundial.
[4] Adorno, Teoría Estética, Hyspamérica Ediciones,1983.
 
Bibliografía
 
Buchbinder, M. y Matoso,: Las Máscaras de las Máscaras. Experiencia Expresiva Corporal Terapéutica. Letra Viva, Bs. As, 1980. EUDEBA. Buenos Aires.
Buchbinder, M.: (2008) Poética del Desenmascaramiento.  Letra Viva- Instituto de la Máscara 2º edición. "A poética do desmascaramento. Os caminhos da cura.", Ágora, São Paulo, Brasil, 1996.
Poética de la Cura. Letra Viva- Instituto de la Máscara 2º edición 2008. Mapas del cuerpo. Mapa Fantasmático corporal, Letra Viva- Instituto de la Máscara; Buenos Aires, 2011.
Derrida, J., Espectros de Marx, Editora Nacional, Madrid, España,2002
Freud, S., Esquemas del psicoanálisis, O.C. Vol.XXIII, Buenos Aires, Amorrortu, 1979.;  - Lo ominoso, O.C. Vol. XVII, Buenos Aires, Amorrortu, 1986.
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